martes, 17 de julio de 2012

Carta abierta de un vago funcionario (universitario) a la desmotivación

No puedo resistirme a transcribir completo este post tomado del blog Scientia. Refleja la sensación de desánimo que muchos tenemos en la Universidad (y en el funcionariado en general) pero también nuestra firme intención de seguir adelante sirviendo a los demás.


Querida desmotivación,
Te escribo desde la comunidad universitaria aunque, según me consta, este texto te podría llegar desde cualquier sector profesional.
Dicen que “al César lo que es del César” así que tengo que reconocerte que pocas veces te he sentido tan cerca como ahora. Además, y para que presumas de ello, también te cuento, pero no se lo digas a nadie, que este estado de ánimo no solamente me afecta a mí sino que lo veo a diario entre muchos de mis compañeros tras el cúmulo de injustas y desequilibradas medidas que se están tomando en los últimos tiempos.
Pero no amiga desmotivación, no solamente te hablo de maestros, bomberos, médicos, jueces, policías y demás pandilla de vagos funcionarios a los que ya era hora de meter en cintura por habernos llevado a la situación en la que se encuentra este país, sino también de cualquier otro trabajador perteneciente o no a la administración pública. A todos les estás ganando la partida.
Tranquila desmotivación, yo soy un hombre que le gusta respetar las reglas, me agraden o no, así que si mi obligación ahora es aumentar mis horas de estancia en la Universidad las aumentaré, si además me van a bajar el sueldo de nuevo (porque quitar una paga extraordinaria es eso, no nos equivoquemos) tendré que aguantarme y así iré cumpliendo una tras otra las obligaciones que me impongan los gobernantes que el pueblo español ha elegido democráticamente…
Sin embargo, querida desmotivación, en la Universidad hago a diario muchas cosas que no forman parte de mis obligaciones, que ocupan una tiempo importantísimo de mi jornada laboral y que además me suponen un gran esfuerzo, pero que estoy empezando a pensar en que no tiene mucho sentido seguir realizándolas… ¿es lo que quieres no?
Mira desmotivación, durante todo el año he estado preparando para que dé el salto al mundo de la investigación a un alumno interno de tercer curso que tiene una media en el expediente académico de 9.5, que le apasiona la Ciencia y que personalmente se está sacrificando muchísimo para poder labrarse un futuro en este mundo…pero como nadie me obliga a tener alumnos internos, ¿qué te parece si lo dejo tirado y le digo que se busque la vida en otro sitio… si es que lo encuentra? Anda y que estudie y nos deje a nosotros en paz en nuestros despachos que bastante tenemos con la que está cayendo…
¿Sabes? Desde que el grado donde imparto la mayor parte de mi docencia se puso en marcha, participo voluntariamente en el “Plan de tutorías” por el que cada año se me adjudican tres alumnos de primer curso a los que debo introducir en el mundo universitario y a los que tengo a mi cargo durante toda la carrera. Les intento aconsejar, orientar, resolver inquietudes, y muchas otras cosas. Sin embargo, visto lo visto, y ya que no forma parte de mis obligaciones, ¿cómo ves querida desmotivación que, una vez que ya me conocen y han depositado su confianza en mí, les diga que se busquen a otro que yo me he cansado de seguir dedicándoles horas? Que les orienten sus padres que yo estoy… desmotivado.
Por cierto desmotivación, ¿has oído hablar de los “Campamentos Científicos” de verano en los que gran cantidad de chavales de bachillerato pertenecientes a diversas regiones hacen una estancia en una universidad disfrutando como enanos durante quince días con los experimentos que ciertos profesores les preparan? Pues escucha tronca, el pasado mes de julio un servidor, junto con un compañero, sin obligación ninguna y con recompensa prácticamente cero, nos pasamos las calurosas tardes murcianas en una vacía universidad enseñándoles a esos chavales las cosas que hacemos en la máxima institución docente de este país para despertarles desde pequeños la curiosidad científica... ¿qué te parece desmotivación si mandamos a esos chicos a sus regiones de origen y que los aguanten en sus familias? Total no es mi obligación y yo al mes de Julio llego muy cansado así que lo hagan otros… si los encuentras.
Hay una cosa que no quiero que se me olvide amiga. Seguro que conoces el gran problema existente en la enseñanza de este país motivado por la falta de comunicación entre los profesores de Instituto y los de Universidad… y que luego se refleja en los malos resultados académicos de los alumnos. Pues bien, desde hace un tiempo participo en unos “Cursos de Promoción Educativa” en los que colaboramos profesores universitarios y de bachillerato para intentar poner en común nuestras experiencias y donde nosotros les explicamos lo que hacemos en nuestros laboratorios con el fin de que luego ellos se lo transmitan a sus alumnos para motivarlos. ¿Cómo verías que también renuncie a esa labor totalmente voluntaria y sin reconocimiento alguno? Total, no vamos a arreglar el problema entre unos cuantos y yo ya estoy muy mayor…
Uy, se me pasaba. Mira desmotivación, que digo que todos los años actualizo los apuntes que les doy a mis alumnos para que estén al día de los últimos avances relacionados con la docencia que imparto en diferentes asignaturas. Ello me obliga a hacer continuamente revisiones bibliográficas, cambios en los documentos que elaboro, nuevas presentaciones… pues que estoy pensando que tampoco pasa nada si no lo hago este año ni el siguiente ¿no? ¿Qué tal si lo dejo para cuando nos devuelvan lo que nos están recortando de aquí y allá? Total mi obligación es solamente dar clase y ahí estaré, con los apuntes del año del pele y utilizando las metodologías más arcaicas que recuerde… pero tranquila que estar de cuerpo presente en el aula estaré, que es lo único que cuenta…
Anda, se me olvidaba hablarte de mi labor de divulgación científica ¿qué quieres que te diga amiga desmotivación? Ya sabemos que esto es cosa de unos pocos frikis y encima mal vistos así que estoy pensando que eso de dar a conocer a la sociedad los nuevos descubrimientos científicos pues como que no… quien quiera aprender que vaya a Salamanca que yo no estoy para perder el tiempo con tonterías…divulgar, divulgar…qué manía oiga.
Que digo que a mi departamento va a llegar una chica francesa para realizar una estancia de un año… y así el gobierno poder decir que investigadores de otros países vienen a España. Pues bien, debido a que uno da da la imagen de que puede con todo mi jefe ha decidido endosármela para que no solamente le ayude en el periodo de aclimatación, sino que además sea su tutor científico durante su estancia en nuestro país. Sin embargo he decidido, querida desmotivación, que como esto es a beneficio cero se la voy a pasar a otro compañero, pero nadie pica… pues nada, que se vaya a su país donde el salario mínimo es muy superior al nuestro y del IVA ni te cuento… una “no obligación” menos.
Y todo esto por no hablar de mi labor investigadora. Sí, ya sé que eso cuenta para los curriculum y los sexenios de investigación, pero no te equivoques amiga. Para conseguir un sexenio cada seis años no me hace falta dedicarle tantísimo tiempo a publicar artículos científicos, ni a dirigir trabajos fin de máster, ni a formar a nuevos doctores…por no hablar de la cantidad irrisoria que se cobra con cada uno de ellos.
Así que he decidido aflojar también el pistón en mis labores investigadoras y dejar paso a los jóvenes científicos que vienen empujando detrás con muchas ganas. ¡Ah no! espera, que por detrás no viene nadie. Que ellos, los que se suponía que iban a ser el futuro de la ciencia en este país, ya se desmoralizaron hace tiempo con toda la razón del mundo y tiraron la toalla…
Hablando de los jóvenes investigadores. Todos ellos se enfrentan, tras pasar meses en laboratorios haciendo sus trabajos fin de máster, tesinas y tesis doctorales, a tribunales de los que formamos parte muchos de nosotros, los vagos funcionarios profesores de Universidad. Siempre he pensado que es una falta de respeto tremenda no leerse detalladamente su trabajo antes de juzgarlo. Sin embargo, como eso lleva muchas horas, no es obligatorio y prácticamente nadie lo tiene en cuenta… tampoco pasa nada si les echo un vistazo por encima mientras desayuno ese mismo día y luego les digo a los chavales que lo han hecho fenomenal… ellos jamás lo sabrán. ¿Tú me entiendes no desmotivación?
Tengo que dejarte compañera porque hay un aparato de última generación valorado en millones de euros que está echando humo. Podría llamar al servicio técnico de la Universidad o a la casa comercial que nos lo vendió para que lo arreglaran pero como no hay dinero para pagarles somos los propios investigadores los responsables de su mantenimiento… pero a lo mejor lo dejo que se queme porque no es mi obligación y me bajo ya a casa que son las 21.00 h. y, tras 12 horas en la Universidad, una familia me espera.
¿Bueno qué? ¿Contentilla no? Pues no lo estés tanto señorita desmotivación porque te voy a contar una cosa. No conozco ni un compañero de trabajo que haga las labores que te he descrito por la ridícula remuneración económica que percibimos por alguna de ellas. Tampoco lo hacemos por reconocimiento profesional ni porque tenga el más mínimo peso en nuestro curriculum vitae y, como te he dicho, nada nos obliga a ello.
Sin embargo, y pesar del enorme trabajo que conllevan todas esas actividades ya que hay que pensarlas, diseñarlas, prepararlas, llevarlas a cabo, etc. las hacemos, y las vamos a seguir haciendo, porque, entre otras cosas, la gran mayoría de los profesionales de este país, ya sean funcionarios o no, pertenezcan a la administración pública o a la empresa privada, sí que tenemos eso que ustedes llaman “sentido de la responsabilidad” pero que no tienen ni repajolera idea de lo que es.
Lo siento desmotivación, ni conmigo ni con muchísima otra gente vas a poder así que vamos a seguir trabajando, jodidos, pero trabajando. Mi alumno interno no tiene la culpa de que haya irresponsables que te hayan invitado a nuestra fiesta, ni los chavales del bachillerato que vienen ilusionados todos los veranos a los “Campus científicos”, ni los profesores de secundaria de los “Cursos de Promoción Educativa”, ni mis alumnos de los grados de Biotecnología, Biología, Bioquímica y Ciencia y Tecnología de los Alimentos, ni sus padres, ni el resto de la sociedad… pero no sigáis apretando, ni tú ni tus instigadores, que os podéis llevar un susto muy grande. Por mí, querida, ya te puedes ir por donde has venido y de paso das recuerdos en un sitio que yo me sé, y que tiene dos leones en la puerta que ya no son los que eran, para que te aplaudan enfervorizados todos aquellos políticos, pasados y presentes, que te han hecho un hueco en la vida de los españoles…
Pero recuerda, amiga desmotivación, que en Scientia, aunque seamos de los que pensamos que todavía tenemos más de “100 motivos para no cortarnos de un tajo las venas”, palmeros queremos los justos así que no nos toquéis más las pelotas.

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